Brasil, país multicultural
Mezcla de colores, argamasa de razas, ensalada de sabores. ¿Un caldero antropofágico? Por más que los estudios de antropología o sociología busquen una definición más compleja para el carácter cultural de Brasil, la diversidad puede ser la respuesta más simple. Aquel toque especial “ brasileño ” está presente en cada manifestación de este complejo de actividades. Desde la artesanía, con influencias indígenas y lusitanas; de la literatura y la culinaria, a un sólo tiempo místico africano y europeo; de las fiestas populares multiculturales; de la arquitectura futurista llegando a la música popular brasileña, fértil de novedades y ritmos. La mezcla general trae un poco de la forma de cómo vive Brasil, de la alegría visual, en la materia-prima casi siempre simple y barata, en la creatividad y, principalmente, en la originalidad.
A lo largo de sus cinco siglos de existencia, el País fue acomodando gente de todos los rincones del planeta, que emigraron hacia el Nuevo Mundo con sus sueños de trabajo, fortuna, distancia de conflictos étnicos y religiosos. Traían para acá, un poco del estilo de vida de su tierra natal: un toque para la música, una estilo para la danza, un poquito del sabor de la comida, una leyenda extraña, una conmemoración o una creencia regional.
Primero, la cultura ibérica que aquí aportó se influenció con la sabiduría nativa (indígena). Después, los africanos traídos como esclavos hicieron valer sus costumbres y enriquecieron los sabores de la culinaria, de la danza y el ritmo nacional. Durante el último siglo, también por la inmigración, el alma de varias naciones – italiana, alemana, siria, judía, japonesa – comenzó a hacer parte del cotidiano material y espiritual del país. Todas estas matrices culturales encontraron un ambiente hospitalario. Se desarrollaron en armonía, se adaptaron a la nueva tierra y le dieron más luz a los colores tropicales de Brasil.
Conozca algunos ejemplos de la cultura brasileña.
LOS CARNAVALES EN BRASIL
¿Qué tiene el Carnaval de Río , que tanto nos fascina?
Es distinto de todos, es tan espectacular, que se cotiza como los grandes espectáculos: se venden entradas para ver los desfiles y las rúas,se venden a las televisiones los derechos de transmisión como si se tratara de grandes partidos de fútbol o de Juegos Olímpicos.
La grandiosidad, la belleza, el ritmo, la gracia, la sensualidad que de ellos emana, bien lo valen.Cuentan los que conocen la historia,que estos carnavales aún no han cumplido los 200 años.Pero al igual que todos los carnavales que en el mundo son y han sido,traen su origen de las grandes ceremonias romanas propias del mes de febrero, el de las purificaciones.
En sus primeros tiempos, los carnavales de Brasil tenían el formato de batallas.No nos recuerdan las antiguas lides entre Don Carnal y Doña Cuaresma,es decir entre los carniceros y los pescateros, de los que aún quedan vestigios,sino que nos retrotraen a los ritos lustrales que acompañaban el Carnaval.
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Nada de escobas, como en Europa;se tiraban directamente los trastos a la cabeza. Se trataba de vaciar la casa de trastos viejos, y por lo visto la gracia estaba en darle a alguien con ellos.
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